Teniendo en cuenta la propuesta del curso educ.ar deseo mostrar un trabajo realizado durante el año 2010 con alumnos de 3er. Año dramatizando diversos textos del género policial: "El carbunclo azul", "La aventura de los tres estudiantes" de Arthur Conan Doyle, entre otros seleccionados por ellos, debiendo los mismos redireccionar y adaptar el guión a la cantidad de personajes que conformaba el grupo. Los resultados... ¡Excelentes! No sólo aprendimos, sino que también nos divertimos muchos e hicimos uso de todas las tecnologías a nuestro alcance. Adelante chicos, los quiero mucho!!!
Este breve fragmento seguramente te incitará a seguir leyendo y buscando su continuidad en el link que te indico abajo, del mismo modo que te intrigará saber quien fue Malinche y porqué se la considera un símbolo de traición.
Paula de LimaCrónicas de Hernán Cortés
Mirando el mar a mi alrededor, pienso en lo que estoy construyendo para mis descendientes, para mi futuro, para el futuro de España, y para el futuro de estos pobres desgraciados que no conocen al Señor. Recuerdo todas las historias que me han contado, que la nueva tierra no es tan emocionante como nos habían contado, ni tan rica. Pero tengo como propósito el descubrir un gran tesoro, y que mi nombre sea recordado por todos en España, no, es mas, tal vez en todo el continente Europeo, que mi nombre sea una figura esencial en los libros de historia. Con esto me voy sonriendo a mi cabina. Según mis cálculos, no debemos estar lejos. Deberíamos llegar en menos de una semana. Así que me acuesto tranquilo en mi cama, con el barco meciéndose, como si me arrullara en una cuna…
En el nuevo mundo
Hemos llegado al nuevo mundo, no a La Hispaniola, pero mas al norte, no tan al norte como Américo Vespucio, pero mas al sur. Mirando nuestros alrededores, veo un mar con agua cristalina, enormes montañas y bosques que esperan nuestra conquista. Al ver estas tierras no puedo evitar pensar en como al Señor le agradara de la manera en la cual traeremos su palabra a estos pobres salvajes que tanto la necesitan.
-Señor Cortés- me dice al acercarse uno de mis hombres, -¿Le complacería si enviáramos a algunos hombres en busca del oro?- Obviamente el chico esta cegado por la riqueza, como yo lo estaba al comenzar este viaje. Claro que mi opinión ha llegado a cambiar durante el viaje. Me río.
-No he venido para cosas tan pequeñas- le respondo –Sino para servir a Dios y al Rey.- Con esto el marinero se queda callado, y se va a hacer no se que cosas, tal vez a terminar de atar algunos nudos. De cualquier forma, pienso para mis adentros, seria bueno mandar a algunos hombres adelante a ver que encuentran, solo para estar seguros. Llamo a un chico de quince a traer a un grupo de diez voluntarios, y les explico lo que quiero que hagan. Acordamos que irán a tierra en el bote de remos por la mañana, y que en la tarde volverán con el reporte de lo que han visto. Concluimos el día con una cerveza en celebración por haber finalmente llegado, y por éxitos próximos a estos. Luego nos fuimos a dormir, ya estoy impaciente por poder recorrer esta nueva tierra, y mirarla por dentro con mis propios ojos.
Ya deben ser como las cinco de la mañana, el sol apenas...
Nuevamente deseo compartir con ustedes el trabajo realizado por los jóvenes estudiantes de 4to. Año "B" de nuestra escuela secundaria, por eso aquí te mostramos su tapa.
En el año2053, en una noche calurosa de verano, Miguel Ruffini, se hallaba sentado en la terraza de su casa, chequeando en su computadora portátil los mails que su jefe le había mandado con las órdenes que tenía que cumplir al día siguiente.
De pronto una luz que no se parecía a la de una estrella, satélite o avión apareció en el cielo oscuro. Era una luz verde fluorescente en forma de círculo, que desde allí se veía pequeña debido a la distancia a la que se encontraba.
Miguel parpadeó, y al abrir los ojos nuevamente, la luz había desaparecido. Se quedó pensativo durante unos minutos mirando el cielo y luego siguió con su trabajo, tratando de convencerse a sí mismo de que la extraña luz que había visto no era más que un producto de su imaginación.
Eran las seis cuando los rayos de sol comenzaban a invadir la habitación de Miguel. Este se levantó rápidamente al oír sonar el despertador, se preparó un abundante desayuno y se dirigió a la oficina.
Al regresar a su casa, lo primero que hizo fue programar al robot para que hiciese la limpieza general mientras él preparaba su trabajo para el día siguiente como siempre solía hacer, sentado en su terraza. Pero esta vez todo fue diferente ya que volvió a ver la luz que tanto lo había perturbado pero más inmensa y brillante. De ese gran círculo se desprendió un haz de esplendor a pocos metros de él.
Por una fracción de segundo Miguel se quedó inmóvil, y luego, de pronto, se sintió arrastrado hacia ella. Comprendiendo lo horroroso de la situación, percibió un miedo como nunca había experimentado.
Vio salir del objeto luminoso a tres seres extraños. Estos tenían la piel muy blanca, sus ojos eran enormes, de estatura pequeña, y sus cabezas eran gigantescas en comparación con sus cuerpos. Miguel los observó tratando de resolver qué debía hacer.
Con sorpresa, comprobó que los alienígenas se hacían entender mediante señas. Uno de ellos, tocó con su dedo índice la cabeza de Miguel. Luego le preguntó en su idioma cómo era su nombre. Con asombro, Miguel, exclamó en voz alta:
-¡Dios mío!- Será posible que…No, no podría ser cierto que yo entendiera el idioma de estos seres.
Luego interrogaron a Miguel acerca del modo de vida de los terrestres y qué medidas adoptan para el cuidado del planeta. La conversación solo duró unos minutos aunque a él le pareció eterna.
Al marcharse los extraterrestres, Miguel, permaneció durante largo rato con la vista fija en el sitio donde había estado la luz que había desaparecido en tan solo un segundo.
Mientras él pensaba que lo sucedido había sido tan solo una alucinación, a miles de años luz, en el planeta Signar, una nave bajaba en la pista de aterrizaje.
Miles de seres fueron a esperar el descenso de los otros tres que habían viajado al planeta Tierra.
El comandante de la expedición fue el primero en bajar y entablar conversación con su jefe.
-¿Cómo les fue?
-Muy bien.
-¿Se parecen a nosotros?
-No mucho. Son más altos, sus cabezas más pequeñas que las nuestras y éstas están cubiertas por algo negro. También trajimos mucha información útil.
-¿Y a qué conclusión llegaron?
-Llegamos a la conclusión de que los seres humanos están mucho más atrasados en conocimientos y tecnología que nosotros. Y que están poniendo en peligro a su planeta ya que no valorizan los recursos naturales que hay en él.- Usted como líder, ¿supone que hay posibilidades de poder ayudarlos?
-La posibilidad es remota, ya que ellos tendrían que darse cuenta por sí solos del daño que le están causando a la Tierra.