Una visita inesperada
En el año2053, en una noche calurosa de verano, Miguel Ruffini, se hallaba sentado en la terraza de su casa, chequeando en su computadora portátil los mails que su jefe le había mandado con las órdenes que tenía que cumplir al día siguiente.
De pronto una luz que no se parecía a la de una estrella, satélite o avión apareció en el cielo oscuro. Era una luz verde fluorescente en forma de círculo, que desde allí se veía pequeña debido a la distancia a la que se encontraba.
Miguel parpadeó, y al abrir los ojos nuevamente, la luz había desaparecido. Se quedó pensativo durante unos minutos mirando el cielo y luego siguió con su trabajo, tratando de convencerse a sí mismo de que la extraña luz que había visto no era má
s que un producto de su imaginación.
Eran las seis cuando los rayos de sol comenzaban a invadir la habitación de Miguel. Este se levantó rápidamente al oír sonar el despertador, se preparó un abundante desayuno y se dirigió a la oficina.
Al regresar a su casa, lo primero que hizo fue programar al robot para que hiciese la limpieza general mientras él preparaba su trabajo para el día siguiente como siempre solía hacer, sentado en su terraza. Pero esta vez todo fue diferente ya que volvió a ver la luz que tanto lo había perturbado pero más inmensa y brillante. De ese gran círculo se desprendió un haz de esplendor a pocos metros de él.
Por una fracción de segundo Miguel se quedó inmóvil, y luego, de pronto, se sintió arrastrado hacia ella. Comprendiendo lo horroroso de la situación, percibió un miedo como nunca había experimentado.
Vio salir del objeto luminoso a tres seres extraños. Estos tenían la piel muy blanca, sus o
jos eran enormes, de estatura pequeña, y sus cabezas eran gigantescas en comparación con sus cuerpos. Miguel los observó tratando de resolver qué debía hacer.
Con sorpresa, comprobó que los alienígenas se hacían entender mediante señas. Uno de ellos, tocó con su dedo índice la cabeza de Miguel. Luego le preguntó en su idioma cómo era su nombre. Con asombro, Miguel, exclamó en voz alta:
-¡Dios mío!- Será posible que…No, no podría ser cierto que yo entendiera el idioma de estos seres.
Luego interrogaron a Miguel acerca del modo de vida de los terrestres y qué medidas adoptan para el cuidado del planeta. La conversación solo duró unos minutos aunque a él le pareció eterna.
Al marcharse los extraterrestres, Miguel, permaneció durante largo rato con la vista fija en el sitio donde había estado la luz que había desaparecido en tan solo un segundo.
Mientras él pensaba que lo sucedido había sido tan solo una alucinación, a miles de años luz, en el planeta Signar, una nave bajaba en la pista de aterrizaje.
Miles de seres fueron a esperar el descenso de los otros tres que habían viajado al planeta Tierra.
El comandante de la expedición fue el primero en bajar y entablar conversación con su jefe.
-¿Cómo les fue?
-Muy bien.
-¿Se parecen a nosotros?
-No mucho. Son más altos, sus cabezas más pequeñas que las nuestras y éstas están cubiertas por algo negro. También trajimos mucha información útil.
-¿Y a qué conclusión llegaron?
-Llegamos a la conclusión de que los seres humanos están mucho más atrasados en conocimientos y tecnología que nosotros. Y que están poniendo en peligro a su planeta ya que no valorizan los recursos naturales que hay en él.- Usted como líder, ¿supone que hay posibilidades de poder ayudarlos?
-La posibilidad es remota, ya que ellos tendrían que darse cuenta por sí solos del daño que le están causando a
María Virginia Frontini – 3er. Año “A”
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