martes, 6 de septiembre de 2022

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¿Por qué hablar de Borges


Porque hace 123 años, nacía un 24 de agosto de 1899 uno de los escritores más importantes del siglo XX, que creador de una literatura única, una literatura que versaba de manera muy ingeniosa sobre el tiempo, el universo, los mitos y el ejercicio mismo de la escritura, que escribió gran parte de su obra estando ciego.

Podría decir que mi encuentro con Borges, cuando yo tenía 18 0 20 años, fue difícil, no lograba entenderlo y me repetía que como se lo candidateaba para el Nobel si su escritura era inentendible, con el pasar de los años y estudié y analice su literatura lo amé. Era un escritor que aparecía como imprescindible para todos los estudiosos de la literatura española. Así que me atreví a leer alguno de sus cuentos y me dije «¡Madre mía!». ¡qué maravilla! Y no pude dejar de leer sus poemas y sus cuentos. Y comprendí que en esos años de juventud no estaba preparada para enfrentarme a Borges, para digerirlo como se merecía, como lo hice Años después.

El esfuerzo para entrar en el universo borgiano fue notable. Comencé a leerlo de otra manera, con más calma y saboreando su estilo. Su lenguaje. Ese español que suena tan bello y tan profundo. Con LA CASA DE ASTERIÓN caí rendida  a sus pies y hoy me confieso una de sus admiradoras.

La obra de Borges posee una trascendencia universal ya que sus escritos plantean inquietudes esenciales para la humanidad. La vida de Borges, su infancia, su educación y sus viajes lo dotan de una personalidad única que lo lleva a crear mundos poblados por intrincadas bibliotecas y arduos laberintos, debido, tal vez al amor por la cultura y los idiomas heredada de sus padres que hizo de él un lector procaz y voraz; y que le permitió escribir desde muy joven, publicando su primer trabajo a los diez años de edad.

 “Si tuviera que señalar el hecho capital de mi vida, diría la biblioteca de mi padre. En realidad, creo no haber salido nunca de esa biblioteca. Es como si todavía la estuviera viendo…”.

“Mi infancia son recuerdos de Las mil y una noches, de El Quijote, de los cuentos de Wells, de la Biblia inglesa, de Kipling, de Stevenson…”.

Su paso por el colegio no fue feliz; fue objeto de burla por ser un sabelotodo, por llevar gafas y por su tartamudeo. Lo que aprendió, básicamente, fue a pasar desapercibido.

En 1914 su padre, que sufre una enfermedad ocular heredada que lo afectará también hasta dejarlo ciego, decide viajar a Suiza para consultar a un oftalmólogo. Pero El estallido de la Primera Guerra Mundial obliga a prolongar la estancia durante cuatro años. por lo que estudia allí el bachillerato (1914-1918) y perfecciona el francés. También estudia alemán, simplemente usando un diccionario inglés-alemán.

A finales de 1918, la familia se traslada a España allí conoce la vanguardia literaria; en concreto, se une al grupo ultraísta. Conoce a los principales escritores españoles de la época, a quienes considerará grandes maestros: Rafael Cansinos-Assens, Ramón Gómez de la Serna, Valle Inclán y Gerardo Diego.

Y así regresa a Buenos Aires trayendo las nuevas innovaciones vanguardistas.

Comenzando a destacarse como poeta y ensayista; para convertirse en el maestro del cuento y también de los poemas como el que recrea en este poema la presencia vívida del clásico compadrito.

                          Milonga de Jacinto Chiclana

Me acuerdo, fue en Balvanera,
en una noche lejana,
que alguien dejó caer el nombre
de un tal Jacinto Chiclana.
Algo se dijo también
de una esquina y un cuchillo,
los años no dejan ver
el entrevero y el brillo.
 
¡Quién sabe por que razón,
me anda buscando ese nombre!
me gustaría saber
cómo habrá sido aquel hombre.
Alto lo veo y cabal,
con el alma comedida;
capaz de no alzar la voz
y de jugarse la vida.
 
“Nadie con paso más firme
habrá pisado la tierra,
nadie habrá habido como él
en el amor y en la guerra.
Sobre la huerta y el patio
las torres de Balvanera,
y aquella muerte casual,
en una esquina cualquiera”.
 
Sólo Dios puede saber
la laya fiel de aquel hombre
señores, yo estoy cantando
lo que se cifra en el nombre.
Siempre el coraje es mejor
la esperanza nunca es vana
vaya, pues, esta milonga,
para Jacinto Chiclana.

 

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